miércoles, 30 de septiembre de 2015

Fototeca: Maratoniana inauguración de estatuas. Madrid, 1902

Como si de precampañas se tratase -cuando todo se inaugura a la apresurada con las mejores palabras y, en ocasiones, con los mayores despropósitos-, en el Madrid del recién nacido siglo XX se celebraba un evento maratoniano.

La tarde del jueves 5 de junio de 1902, en conmemoración a la reciente mayoría de edad y coronación de “Alfonsito” –desde ese momento, Alfonso XIII-, se inauguraban en tiempo record cinco estatuas en diferentes puntos de la geografía urbana madrileña. Decimos cinco porque la última del recorrido ya estaba descubierta.

Para no ir nosotros con tanta prisa, abrimos paréntesis, y corchetes si es preciso, para introducirnos en el siglo XIX, primero, y luego en el XX. Lo hacemos en forma de poema, evocando los “Recuerdos y Esperanzas” de D. Rafael Abellán y Antá [1]. En estos poemas conmemorativos se recrea el nacimiento, mayoría de edad y coronación del monarca Borbón.


Alfonso XII
Breve recuerdo de la fototeca de Historia Urbana de Madrid al padre de Alfonso León Fernando María Jaime Isidro Pascual Antonio de Borbón y Habsburgo-Lorena (Alfonso XIII).

Hijo de la reina Isabel II, Alfonso XII nació en el Palacio Real de Madrid el 29 de diciembre de 1874. Fallecerá en el Palacio Real de El Pardo el 25 de noviembre de 1885.
Alfonso XIII será su hijo póstumo, fruto de su segundo matrimonio con María Cristina de Habsburgo-Lorena.

Este retrato fue realizado por Fernando Debás, primer fotógrafo de la familia Real, que tenía estudio en la calle del Príncipe, número 22, diez años antes del fallecimiento del monarca.

"Alfonso XII"
Fotografía de Fernando Debas.
(Madrid, 1875)
© Biblioteca Nacional de España
Signatura: 17/176/1
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-013 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


viernes, 25 de septiembre de 2015

Fototeca: Quique con su iPod de los años 20. Archivo Ruiz Vernacci

Si se tratase de un bigotudo señor el título de este artículo hubiese sido, por poner un ejemplo, "Fulano y su radio galena". Pero la entrañable fotografía recuerda la infancia de los niños madrileños de antes de la guerra; en este caso, los niños más o menos "acomodados".

Quizá por eso se nos antojó bautizar aquella "arradio", la galena, con el estiloso y moderno nombre de iPod; un iPod de los años 20.
Y llamamos "Quique" al retratado porque así lo apoda el autor en la fotografía del archivo de D. Joaquín Ruiz Vernacci. Dice en la signatura: "Quique [con cascos escuchando música en el salón], retrato".


"Quique [con cascos escuchando música en el salón], retrato"
(1920)
© mcu-FPH-Archivo RUIZ VERNACCI
Nº de inventario: VN-18915
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-012 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Los cinco sentidos y el dibujo en el jardín de Cerralbo

Sobre la idea proyectada por D. Enrique de Aguilera y Gamboa –marqués de Cerralbo-, el arquitecto D. Luis María Cabello y Lapiedra comenzará a construir hacia 1883 el emblemático palacio de la calle Ventura Rodríguez, conocido hoy como Museo Cerralbo. Posteriormente trabajarán en la obra los arquitectos Alejandro Sureda y Luis Cabello y Asó. Será este último quien proyecte un templete para el romántico jardín del palacio en 1891; el pequeño pabellón estará acabado en 1893.

Archivo HUM
© historia urbana de madrid ISSN 2444-1325


Ciento veintiún años más tarde, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte acometerá obras de recuperación del templete ¹. Los trabajos finalizaron hacia el mes de junio de 2015, con lo que el jardín vuelve a tener el mismo esplendor que en tiempos del marqués.



Anteriormente, y basándose en un boceto realizado por D. Enrique en 1880, la paisajista Lucia Serredi diseñará en 1995 el jardín clásico-romántico por el que podrá transitar el público asistente a la nuevas actividads programadas por el Museo a partir de octubre.




El jardín de los cinco sentidos
El jardín del Museo Cerralbo se convertirá, desde el próximo mes de octubre, en “El Jardín de los Sentidos”, coincidiendo con la recuperación de un espacio tan emblemático como el edificio del Templete.

Cinco meses con los cinco sentidos: la programación comprende una actividad especial por cada mes, hasta febrero de 2016, dedicada a la relación entre la percepción del jardín y cada uno de los cinco sentidos, que nos permitirán recorrerlo y percibirlo de distinto modo. Así el mes de OCTUBRE se dedicará a la VISTA, el de NOVIEMBRE al OÍDO, DICIEMBRE al OLFATO, ENERO al TACTO y FEBRERO al GUSTO. Las actividades han sido diseñadas por la empresa “Caligrama. Proyectos Culturales”.

PROGRAMA:
OCTUBRE, domingo 25: LA VISTA.
Visita más taller de composiciones florares Colabora: Vernatura.

NOVIEMBRE, domingo 22: EL OÍDO.
El día de Santa Cecilia realizaremos un taller de experimentación y creación de ambientes sonoros con el equipo de La Sonidera.

DICIEMBRE, domingo 13: EL OLFATO.
Durante todo el mes habrá una instalación olfativa en el jardín.

ENERO, domingo 10: EL TACTO.
Nos acercaremos a las esculturas y plantas del jardín con unas visitas para tocar sin ver.

FEBRERO, domingo 7: EL GUSTO.
Aprovechando la coincidencia del Gastrofestival realizaremos una cata de productos exquisitos.


Lo mires como lo mires
El arranque de esta intensa programación será el próximo sábado 3 de octubre con “Lo mires como lo mires”, en el marco de la Semana de la Arquitectura (organizada por el COAM), dando cita a algunos dibujantes profesionales y aficionados, encabezados por Joaquín González Dorao y Un dibujante urbano, que mostrarán en público sus trucos para llevar al papel lo que ven.

Además, coincidiendo con la celebración del #InstaMeet (#wwim12) el encuentro que conmemora los 5 años de la famosa aplicación #Instagram y el apoyo de @IgersMadrid, ofreceremos a los Instagramers una visita guiada especial y la posibilidad de realizar fotos de nuestro jardín y su templete y ¡por supuesto! de los dibujantes en acción. Dibujo y fotografía como dos formas de ver un mismo espacio.



Dos excelentes actividades para que en esta temporada de otoño-invierno el jardín del Museo Cerralbo luzca animado y primaveral.


El marqués en su jardín
© mcu-Museo Cerralbo
© historia urbana de madrid ISSN 2444-1325


Fuente: Departamento de Comunicación. Museo Cerralbo

INFORMACIÓN
Museo Cerralbo
c/ Ventura Rodríguez, 17
28008 Madrid, España

Teléfonos: (00 34) 915 47 36 46 / 47
Fax: (00 34) 915 59 11 71
Correo-e: museo.cerralbo@mecd.es

HORARIO
De martes a sábado de 9:30 a 15:00 horas
Jueves de 17:00 a 20:00 horas. Excepto festivos.
Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas.
Cerrado todos los lunes, y los días 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 24, 25 y 31 de diciembre y una fiesta local.




© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-008 MCERRALBO
ISSN 2444-1325

viernes, 18 de septiembre de 2015

Coplas del domingo. La idea o el sufragio.

Nos adelantamos al domingo, así como a los sufragios venideros donde el pueblo elegirá a sus representantes en función de un ideal o idea.

Con el humor a que nos tiene acostumbrado el entrañable madrileñista Antonio Casero, publicamos su copla dominguera del 14 de noviembre de 1915 titulada “La idea”.
Es evidente que el título se acerca más al idear un embuste que a la lucha por los ideales -al menos así lo creemos-, a tenor de lo comprometido de la escena que transcribimos.

Resulta curiosa la actitud de “Quiteria” (esposa del “so pelma”), que muestra interés por el escrutinio a pesar de su cabreo por la melopea del susodicho. Y es que, aunque faltaban 16 años para que en España la mujer tuviese derecho a voto, muchas se interesaban desde hacía tiempo por la lucha de las “sufragettes” británicas y americanas.


Coplas del domingo, por Antonio Casero

LA IDEA
—Pero ¿ande has estao metido
que vienes tajá, so pelma?
—En pos de los ideales
y al pie del cañón, Quiteria:
¿ande quies que vaya un hombre
c’avanza y que tie conciencia,
y que tie sus ojos puestos
en el mañana?, contesta.
—¡Jesus, c'olor a vinazo!
—Oleré a pomada griega
si te parece; ¡qué cosas
te traes pa que yo te quiera!
Hay que vivir en el mundo
Y alternar, pa que lo sepas;
que el sufragio es el sufragio,
y el sufragio es sagrao, prenda.
Tomemos una “garrafa”
a eso de las siete y media.
-¿Cómo una “garrafa”...?
—Un coche,
de los que llaman “manuelas” ¹,
y ahora van por ahí a caza
de pulmonías, princesa;
pos tomemos un «voiture» ²,
y de taberna en taberna,
nos hemos pasao el día
peleando por la idea
y convenciendo a rebeldes
que por un rial hipotecan
a su amantísimo padre
si por casual lo tuvieran,
porque, chica, están las cosas
poniéndose de manera
que hay que irse a poner al Congo
un puesto de churros; deja
que me siente, que la casa
parece que me da vueltas.
—iUy, que borrachuzo de hombre!
—La culpa la tie la idea;
una copa, y otra copa,
y tres más, y dos docenas,
y hay que votar a Fulano,
que Fulano representa
la chipén del bienestar
de los hombres en la tierra,
palabras de Marcelino
Patón y Cantalapiedra,
del Comité de la Inclusa,
y progresista de cepa,
y aunque sordo, buen amigo.
—Pero, en resumidas cuentas,
¿ha salio Pérez Crespo?
—¡Digo! Salió… a la carrera
en cuanto que vió el asunto
en árabe.
—¿Qué me cuentas?
—Vió que tenía seis votos,
le entró la sonrisa, histérica,
dijo: «Me he colao, Tadeo»
y piróse a la carrera;
pero, eso sí, en su semblante
iba pintá su vergüenza.
—Pero tú le votarías.
—Tú estás chalupe, Quiteria;
no sabes lo que te dices;
mi misión era más seria;
que el sufragio es el sufragio,
y el sufragio es sagrao, prenda;
yo estuve al pie del cañón,
u séase en la taberna,
discurseando a las masas
y hablándoles de la idea;
pero palmó el pobre Pérez
y se gastó las pesetas
de un infeliz compañero
que ahora le pedirá cuentas,
y Pérez dirá que piscis,
y el otro le dará leña;
¡él ha sido un hombre al agua
y yo un hombre al valdepeñas!...
Porque sí que voy notando
que la he cogío tremenda.
—La has cogió pa seis días;
conque cállate ya y duérmela.
Antonio CASERO.
(Heraldo de Madrid, AÑO XXVI. Número 9.114)


Y como esta copla ha tratado de la “idea”, la tradicional ilustración que la acompaña también lo es en forma de boceto.

© 2015 Eduardo Valero García (GARCIVAL) - HUM 015-010 ILUST


NOTA
¹ Se le llamaba “garrafa” o “Manuela” al coche Milord, taxi descapotable posterior al tradicional Simón. Era similar a los utilizados hoy en Sevilla para dar paseos por la ciudad y asistir a la feria.

² Voiture: coche



Bibliografía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 3", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-007 COPLAS AC
ISSN 2444-1325


Comiendo en el Café Universal. Madrid, 1880

En un amable café de la Puerta del Sol, donde desde joven se reunía Pérez Galdós con sus compatriotas canarios, decidí entrar en mis viajes por el Madrid decimonónico. Era el Café Universal de la Puerta del Sol, número 15 (actual 14), esquina a la calle de Alcalá.



Eché una visual para deleitarme en la solera de los viejos cafés de Madrid y la poesía que emanaba de techos y paredes.

Ya no estaba allí el camarero, “Pepe, el malagueño”, citado por don Benito en “La España trágica” y “La de los tristes destinos”. Tampoco estaba el asturiano D. Juan Fernández Quevedo, propietario del tertuliano café también llamado “de los espejos”.

Mucho menos encontraría allí a Galdós –aunque me hubiese gustado-, porque en 1873 el escritor decidió alejarse del ambiente de los cafés. Por su parte, ciento un años más tarde, en 1974, el Universal desaparecía del ambiente de Madrid para no regresar nunca más.

Debo confesar que, como dibujante, intenté imaginar a don Benito –que también lo era y muy bueno-, esbozando en un álbum caricaturescas imágenes del Nuevo Teatro de Las Palmas junto a su amigo Fernando León y Castillo. También lo imaginé dibujando caricaturas de prostitutas, costumbre que le llevó a ganarse el apodo de “el chico de las putas”… independientemente de sus devaneos por los templos de Venús.

© Archivo HUM
Benito Pérez Galdós
Dibujo a lápiz
(1861)
© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-012 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid - ISSN 2444-1325

sábado, 12 de septiembre de 2015

Fototeca: Gitanillas frente a la Bolsa de Madrid

Crióse Preciosa en diversas partes de Castilla, y, a los quince años de su edad, su abuela putativa la volvió a la Corte y a su antiguo rancho, que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de Santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería, donde todo se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid fue un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y un gitano, gran bailarín, que las guiaba.” [1]

Así hablaba Cervantes, en su cuento La gitanilla, de la llegada al Madrid del Siglo de Oro de una bella y salerosa niña. En su imaginación dio por bautizarla con el nombre de “Preciosa” y dotarla de gracia en el baile y el cante.

Siglos más tarde, en los primeros años del veinte, Otto Wunderlich retrata a dos niñas gitanas que bien pudieran llevar sangre de un símil de “Preciosa”. Lo hace en el marco incomparable de la plaza de la Lealtad, quizá como crítica a las diferencias sociales o alegoría a las libertades de una etnia antes perseguida y denostada.

"2 Zigeunermädchen [Dos gitanillas]"
Autor de la fotografía: Wunderlich, Otto (1886-1975)
(entre 1917 y 1919)
© mcu-FPH-Archivo WUNDERLICH
Nº de inventario: W-00627
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-011 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Gitanillas de tímida sonrisa y mirada macerada en desventuras y penurias. Piececillos descalzos que raspan sus plantas sobre tierras nobles, soberanas. Niñas de silueta de hambre y vestimenta raída; con arte de buscavidas desde la más tierna infancia.
Analfabetas con el don de leer en palmas de manos los infortunios ajenos y venturas postreras.

Como ironía de una realidad aún latente, posan en un escenario de opulencia con el palacio de la Bolsa de Madrid por decorado, y a pocos metros el lujoso hotel Ritz de aquellos tiempos.

Gitanillas de las orillas del Manzanares y de las periferias del Madrid moderno a medias. Herederas de los trashumantes llegados a España en el siglo XV, que comienzan a ser perseguidos y esclavizados un siglo más tarde, hasta ser liberados de tales males por el "alcalde" don Carlos III.
Breve victoria que los tiempos modernos aplasta, porque peor que la tiranía de monarcas es la hambruna y la miseria.

Graciosas gitanillas del Madrid de entre 1917 y 1919. Si las enfermedades y la guerra no os llevaron antes, la madurez os traerá nuevas penurias:
Se vigilará escrupulosamente a los gitanos cuidando mucho de reconocer los documentos que tengan, confrontar sus señas particulares, observar sus trajes, averiguar su modo de vivir y cuanto conduzca a formar una idea exacta de sus movimientos y ocupaciones indagando el punto al que se dirigen en sus viajes y el objeto de ellos.” [Aplicación de la Ley de vagos y maleantes en la reforma del Reglamento de la Guardia civil. Año 1943]

Dos gitanillas, llámalas como quieras. Desde su tiempo nos han observado y quizá han exclamado:
-¡Qué poco habéis cambiado!



Dedicado a los que hoy son víctimas de la intransigencia y se ven condenados al destierro.


Bibliografía

Los gitanos llegan a la península en 1425. Alfonso V de Aragón les concede salvoconducto como peregrinos para recorrer las tierras de la Corona hasta Santiago de Compostela.

En 1499 los Reyes Católicos promulgan la primera Pragmática Real contra el pueblo gitano:
Los egipcianos y caldereros extranjeros, durante los sesenta días siguientes al pregón, tomen asiento los lugares y sirvan a los señores lo que les den lo que hubiere menester y no vaguen juntos por los reinos o que al cabo de sesenta días salgan de España so pena de cien azotes y destierro la primera vez y que los corten las orejas y los tomen a desterrar la segunda vez que fueren hallados.

En 1539 será Carlos V quien, siguiendo aquella Pragmática, los expulse del reino e implante la pena de galeras para los varones comprendidos entre los veinte y los cincuenta años.

Felipe II sumará a las Pragmáticas de 1540 y 1586 medidas contra la forma de vida de los gitanos, llegándoles a prohibir la venta ambulante.

En 1611, Felipe III limita sus oficios a trabajos en el campo y les obliga a residir en poblaciones de más de 1.000 habitantes sin utilizar sus ropajes y lengua.
Los gitanos expulsados que intentasen volver a tierras de la Corona serían condenados a pena de muerte.

En 1633, el rey Felipe IV niega la condición de grupo.
Y mandamos a todas las justicias que teniendo noticia de que andan gitanos en su partido se reúnan todos. Y con la prevención necesaria de gentes, perros y armas los cerquen, prendan o maten. Y si los prendieren, a los gitanos y gitanas que por algunas causas justas, no mereciesen pena de muerte ni galeras queden esclavos para toda la vida.

Carlos II irá más lejos Carlos II en la persecución de los gitanos, permitiendo castigos físicos y otorgando a todo aquel que se encontrase en los caminos con un gitano, derecho de hacerlo su esclavo.
El 12 de julio de 1695 ordenará el primer censo de la población gitana.

Con la llegada de los Borbones la situación no cambiará:
Se ordena cazar a los gitanos por el hierro y por el fuego y hasta la santidad de los templos podrá ser allanada en su persecución arrancándolos de las gradas del altar si hasta él llegaren huyendo en busca de asilo.

Felipe V limitará la residencia de gitanos a un pequeño número de ciudades y pueblos.

Fernando VI, al que llamaban “justo” o “prudente” quien autorice la persecución de los gitanos en la conocida como “La Gran Redada”, organizada en secreto por el marqués de la Ensenada.
Se detuvieron a más de 10.000 gitanos, enviando a los hombres a trabajos forzados en los arenales de la Marina, y a las mujeres y niños a las cárceles y fábricas.

Después llegará Carlos III, y de eso ya hemos hablado.

Fuente:
ITINERANCIAS. EL VIAJE ROM. Los gitanos en España. Fundación Secretariado Gitano



Bibliografía
[1] CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de. (1821) Novela de La gitanilla. Novelas ejemplares. Dirigidas a D. Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos. Madrid. Miguel de Burgos. Tomo I.

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Fototeca: Gitanillas frente a la Bolsa de Madrid", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-011 FOTOTECA
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viernes, 11 de septiembre de 2015

Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 3

Tercera y última parte de las “casas” contadas por don Ramón Gómez de la Serna en 1922. Escuetas narraciones de tres tipos de viviendas, sus balcones variopintos y las costumbres de sus habitantes.

Ya hemos conocido “la casa de las medias”, título que parece el nombre de una tienda pero que era el de una finca con balcones atestados de calcetines y medias. Los trapos limpios fuera, los sucios dentro.

En “la casa de los sandios” don Ramón recuerda la costumbre de asomarse al balcón y requerir los servicios del vendedor o trabajador ambulante. Aunque se centra en la sandiera, había muchos “autónomos” que pregonaban su oficio por las calles. Hoy, el tapicero y el melonero se anuncian por megafonía desde sus modernas furgonetas. El afilador –alguno queda-, continúa anunciando su presencia con la melodía de su armónica; los hay en bicicleta, motocicleta y también en furgoneta.

En la pequeña narración de la última casa, Ramón ve los balcones cual Casa de fieras. Entre líneas menciona al casero, su particular democracia dentro de la finca y permisividad con los animales.


© 2015 Eduardo Valero García (GARCIVAL) - HUM 015-009 ILUST


La casa de los bichos

No es la casa de los pájaros, no confundirla. Esta es la casa de los bichos, porque bicho es desde ese mirlo a ese mono que se cuelga por fuera del balcón como un diablo que se fuese a suicidar.

Los bichos animan, con gestos de niños que acabarán por caerse del balcón, todos los balcones de la casa.
Se les ve moverse más que cantar o gritar.
El loro obispal de la casa de los bichos, siempre en su pulpito, lanza los gritos más nerviosos, gritos de niño loco que ha tenido alguna vez la meningitis.

La casa de los bichos ha llegado a ser la casa de los bichos, porque vive en ella el casero, que es el primer aficionado a bichos de la casa y da el ejemplo a todos los vecinos. Nos hace gestos al pasar esa casa, y se nos queda con una fisonomía eminentemente gestera.

La casa de los bichos siempre tiene una gran expectación enfrente, como si fuese la casa que arde o la casa en que hay cinematógrafo.
-No pases por la calle de la casa de los bichos- les recomiendan los sastres a los oficialillos que van a entregar, y cuando al continental le coge de paso la casa de los bichos, no llega nunca a entregar su carta.
RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA


Y así retrató Ramón las tres casas.
Acompañaron a los textos tres dibujos realizados por el escritor y firmados con su característica "R.".
Otros tres dibujos han intentado emular el gran humor de don Ramón Gómez de la Serna. Son un obsequio a los lectores que desde hace mucho tiempo se interesan por la historia de Madrid a través de estas humildes páginas.

Finaliza "Casas" con la fotografía de turno. En este caso, y haciendo una mezcla de conceptos, nada mejor que una vista general de las "casitas de las gallinas" de la Casa de fieras que hubo en El Retiro.


"MADRID- Parque del Retiro. Casitas de gallinas en la Casa de fieras"
© mecd-FPH-Archivo RUIZ VERNACCI
Nº de inventario: VN-18601
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-003 MAD DE LA SERNA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Parte 1: La casa de las medias

Parte 2: La casa de los sandios



Bibliografía
GÓMEZ DE LA SERNA, Ramón. Casas. Buen Humor. Enero 1922, nº 7, p. 4

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 3", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-003 MAD DE LA SERNA
ISSN 2444-1325

jueves, 10 de septiembre de 2015

Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 2

Segunda parte de las “casas” descritas por Ramón Gómez de la Serna.
Si en la primera parte recorría don Ramón “la casa de los calcetines” y nos ilustraba en el aspecto de sus balcones, esta segunda parte se centra en costumbres pasadas.

BARBARIDAD.—Pasando un caballero días atrás por la calle del Pozo á la una de la tarde, recibió sobre la cabeza un tremendo golpe producido poruña enorme sandia arrojada desde un balcón. El sombrero y el traje de la víctima quedaron inservibles. El ofendido penetró garrote en mano en la casa, con objeto de lomar justicia por sí mismo: pero sus pesquisas y las de un municipal que le acompañaba, fueron estériles de todo punto.
Lástima grande que el autor de semejante barbaridad no llevara su merecido.

La curiosa noticia, que sirve de prólogo a este artículo, fue publicada en El Clamor Público el jueves 15 de septiembre de 1853; habla de una sandía que había volado desde un balcón al suelo. De forma inversa, en la segunda parte de las “casas” de Ramón Gómez de la Serna, vuelan los requerimientos desde el balcón en pos de la cucurbitácea.

Claro está que el alboroto ocurría en los balcones cuando la sandiera, con un arte de obra de Arniches, gritaba a los cuatro vientos “-¡Sandías! ¡Sandías! ¡A cala y muy baratas!

© 2015 Eduardo Valero García (GARCIVAL) - HUM 015-008 ILUST



La casa de los sandios


En la fuerza del día del verano, cuando todas las cabezas laten de calor, pasa la mujer que vende sandías, voceando la rica grana fresca, fresca aunque el sol caiga de plano sobre su calamochar de sandías y quiera recalentarlas como recalienta las nuestras.

De muchas casas sale una criada en pos de la sandiera — no es melonera, sino «sandiera» —, con un duro en plata para comprar a cualquier precio una sandía a cala o sin calar. Si es buena, hará una sangría, y sí es mala y empepinadamente empecatada, un gazpacho.

Rara es la casa de la que no sale alguien buscando a la «sandiera»; pero la casa original, que adquiere fisonomía propia por su unanimidad en pedir sandías, abriéndose con hilaridad de carcajadas todos los balcones al mismo tiempo, es esa casa blanca, con balcones por un lado y corredores al costado, casa con azotea, y muy blanca y muy nueva, que se destaca solitaria en las afueras, en el sitio en que los chopos arden y brillan con sus hojas fosforescentes.

Esta casa que hay junto al canalíllo, y en que las mujeres desgarradas y los hombres con camiseta de oruga se atracan de sandía, la conozco ya y la conocen ya mis amigos, a quienes se la señalo como la casa de los «sandios».
Las chicas jóvenes de esa casa tan voraz para las sandías, tienen los labios más rojos de la ciudad, y todo lo que es rojo en su cuerpo tiene la satinación más roja y fresca de todas las mujeres.

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA


Manjar de época de estío que, con su pariente el melón, alimentaron y refrescaron al pueblo madrileño, aunque también causaron alguna que otra indigestión:
En el último otoño, un cliente mío estuvo á punto de fenecer por haberse tomado una copita de aguardiente inmediatamente después de un gran trozo de sandia.
Aunque este breve texto extraído de la revista de pedagogía Escuela Moderna (Enero de 1899), y escrito por un insigne doctor, pueda atribuir peligros a la rica fruta, ese cliente sí que fue un sandio.

Y ahora a jamar, que de postre ya sabéis lo que hay...

"Familia en la mesa a la hora de comer"
(ca. 1905)
© AFCAM. Archivo Mario Fernández Albarés
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-002 MAD DE LA SERNA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325



 
Parte 1: La casa de las medias


Bibliografía
GÓMEZ DE LA SERNA, Ramón. Casas. Buen Humor. Enero 1922, nº 7, p. 4

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 2", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-002 MAD DE LA SERNA
ISSN 2444-1325

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 1

Acompañan al tema que vamos a tratar un precioso poema de nuestra amiga Sheherezade Sheherezade (publicado en su perfil de Facebook en Madrid el 17 de junio de 2015), y una ilustración del autor-editor de Historia Urbana de Madrid. En ambos casos, el balcón  de las casas viejas es el protagonista.

Y se abría un azul de justicia
para cobijar macetas colgadas
de balcones frágiles,
en casas viejas
con sus plantitas floridas
y algún gato escondido
detrás de la cortina.

Y venía una brisa fría
a refrescar los sueños
de gente corriente
que no tiene prisa.

Porque sabe que el tiempo
detiene la risa,
y también la replica,
y la hace grande
cuando es el silencio,
quien habita...

Sheherezade Sheherezade


© 2015 Eduardo Valero García (GARCIVAL) - HUM 015-007 ILUST


Madrid es un infinito catálogo de ventanas. Las hay muy antiguas y más modernas; unas floridas, otras bien conservadas, y algunas cochambrosas y desangeladas. Desde los ventanucos enrejadas de vetustos conventos, hasta los más elegantes y estilizados ventanales palaciegos.

Por desgracia muchas ventanas son oquedades en antiguas fachadas hoy expoliadas, y otras solo ciegos ojos en casas deshabitadas. Todas comparten miradas de siglos que reconocemos, y cuentan historias de revoluciones, amores y desamores, sucesos descarnados y miles de ilusiones.

Muchas ventanas tienen balcones, y estos también su catálogo. Los hay estrechísimos, a la antigua usanza; otros con un poco más de vuelo, y hasta los pintados por Mingote, que son trampantojos de otros tiempos. Los hay que no se ven de tan floridos y cargados de chirimbolos, y a otros se los ve porque llaman la atención sus adornos. Nada más mirar al cielo para divisar tanto arte: pancartas, banderas, ropa tendida, maniquíes, bicicletas, tiestos… y cd's al viento.

Los balcones cerrados, con sus cortinitas de bolillo, son un primor que recuerda al Madrid del decimonónico, donde el buen gusto y el arte del forjador dejaban su impronta de suelo a techo.
Ventanas, balcones y puertas son parte de los elementos que, en su conjunto, conforman una casa. Indispensable el postinero cartel: “Asegurada de incendios”.

De ese todo que era una casa hablaremos en tres capítulos, uno por cada una de las que rememora Don Ramón Gómez de la Serna en 1922, y también las dibuja.


La casa de las medias

La casa de las medias no sólo es la casa de las medias, sino también de los calcetines. En sus balcones cuelgan como largos zurriagos negros, como esos que penden de las ramas de las acacias, maduras y pochas, esas vainas obscuras, con profusión de cosa de fábrica, de atributo de almacén por lo menos.

Una cosa que debía dar mucha vergüenza a los propietarios, como es colgar las piltrafas de las medias a pública subasta, la realizan los de todos los pisos, envalentonados unos con el ejemplo de los otros.

A veces un policía ha subido a la casa de los calcetines y las medias a notificar a los inquilinos que está prohibido tender la ropa blanca al balcón; pero las rabiscas dueñas de la casa se le volverán y le dirán en sus barbas que los calcetines y las medias no son ropa blanca, sino ropa negra, profunda ropa negra de profunda negrura. Las medias colgadas de esas dos especies de orejas que les salen al ser prendidas a las cuerdas, son las que definen las piernas más bonitas, que es increíble creer que se puedan albergar en esos feos pingos del demonio.
La casa de las medias y los calcetines tendidos — en hostil contraste los negros pingajos con el fondo claro y nacarado de los cristales — es algo así como la tenería de los grajos, de las pieles de grajo puestas a secar...
¿Quizás una tenería de pieles de gato?...

Las cabezas de serpiente negra que parecen las medias y los calcetines, como graciosas notas de un pentagrama grotesco, colgadas de las cuerdas de los balcones, dan gran notoriedad a la casa.
¡Qué de pies humanos, cuántas patas retorcidas hay en esa casa!...

Todos los vecinos que se esconden dentro detrás de sus medias y calcetines, parece que están descalzos y en chancletas, y que sólo han dejado que se ventilen sus medias y sus calcetines.

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA


Finalizamos esta primera parte de las "Casas" de don Ramón con unas ventanas desde el interior.
Sea por cotillear en lo que hay más allá de los visillos, o en un ejercicio de imaginación, rememoramos la vida cotidiana de otros tiempos detrás de viejos ventanales.


"Matrimonio en el interior con mobiliario y manteleria.
Fragmento de placa estereoscópica Foto: Cano"
(1920)
© AFCAM. Archivo Jaime Benavides
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-001 MAD DE LA SERNA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325





Bibliografía
GÓMEZ DE LA SERNA, Ramón. Casas. Buen Humor. Enero 1922, nº 7, p. 4

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Casas, por Ramón Gómez de la Serna. Parte 1", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-001 MAD DE LA SERNA
ISSN 2444-1325

domingo, 6 de septiembre de 2015

Estampas. Madrid pueblo: Mozo de cuerda por la calle de Alcalá

A medida que el coche avanza por la calle de Alcalá arriba, el sol irradia más, é infunde mayor alborozo el bullicio dominguero, el gentío que hierve en las aceras, el rápido cruzar de los coches, la claridad del día y la templanza del aire.” EMILIA PARDO BAZAN [1]

La estampa de hoy va asociada al artículo "Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917", publicado en la sección “Fototeca” de Historia Urbana de Madrid el pasado 3 de septiembre. [VER ARTÍCULO]


Mozo de cuerda por la calle de Alcalá
El dibujante Raf retrata la calle de Alcalá en los vibrantes y locos años veinte. Exactamente en noviembre de 1922, que es cuando se publica la viñeta en el semanario satírico Buen Humor.

- ¿Conque no estás ya en casa de Ezquerdo?
- No; ahora trabajo de mozo de cordel. ¡Las vueltas que da el mundo!...
-¡Que lo digas!... Ya ves: antes andabas con locas, y ahora con cuerdas.

El diálogo que mantiene el mozo de cuerda con un pollo amigo tiene el tono de humor característico de la época. Hace referencia el pollo a la “casa de Ezquerdo”, posiblemente en alusión a haber servido el otro en casa¹ del insigne Dr. José María Esquerdo y Zaragoza, o trabajado en el Sanatorio Esquerdo de Carabanchel (fundado en 1877), popularmente llamado “Manicomio de Carabanchel”.

¹ La residencia de Esquerdo en Madrid estaba en la calle Serrano, número 29.

La estampa que dibuja Raf contiene varios elementos que atraen nuestra atención, porque, si bien la calle tiene un aspecto similar al hoy conocido, son evidentes algunos detalles que no queremos dejar pasar.


Circulación
Destaca la gran cantidad de tráfico rodado que circula por la ancha arteria, identificando tranvías, automóviles y coches de punto, a falta de carros y tartanas. En Madrid aún se circulaba por la izquierda y los peatones discurrían por la calzada sin orden ni concierto. El cambio del sentido de circulación a la derecha se producirá en 1924.

La peligrosa combinación de transeúntes y vehículos dieron como resultado -solo en 1922- más de doscientas noticias sobre accidentes. En el caso de los tranvías, además de los choques y atropellos, se sumaban las ocurridas en el interior del vehículo; fuesen estas por robos, hechos curiosos y anecdóticos, o peleas entre viajeros y personal del tranvía -o viceversa-, que en muchos casos acababa con alguno de ellos en comisaría. 

El siguiente video, editado para conmemorar el Centenario de Gran Vía, sirve de ejemplo para ilustrar el tema de la circulación en Madrid.




Tranvía
Las floridas palabras de la Pardo Bazán, que hacen de prólogo a este artículo, son contrapunto de la vertiginosa actividad de los tranvías y su público en los días laborables. Bien describe la situación Juan Brasa en una “casi fábula” que ilustra Robledano.

NUEVO MUNDO-Número Almanaque 1922. Año XXIX. Nº. 1459.

Ratifica esta crítica gráfica D. Luis de Tapia, cuando habla del día que el diablo estuvo en Madrid:

Algo mosca,
con la cara un poco fosca
y la nariz harto fría,
quiso tomar un tranvía...
¡No hubo forma!
¡No cabía
ni el diablo en la plataforma!
Además,
vio aterrado Satanás
que un pollito, entre empujones
(y achuchones
de parcheante indecencia),
le hacia la competencia
en cuestión de tentaciones.
¡Qué emociones!


Fisonomía de la calle
El horizonte que dibuja Raf difiere un poco de la actual fisonomía de la calle. Hoy es casi imposible divisar la cúpula de las Calatravas desde el punto de vista del dibujante.

El pequeño bulevar que separa ambos sentidos era en aquellos tiempos el lugar ocupado por las preciosas farolas y peligrosa catenaria del tranvía. La ubicación del mozo y acompañante es –aproximadamente-, la que vemos en la siguiente imagen.


© Google Maps
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-014 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

La fisonomía real de la calle de Alcalá de los años veinte la muestran dos preciosas tarjetas postales. La primera, de Hauser y Menet, nos presenta una perspectiva con lujo de detalles, destacando una de las farolas y catenaria. Es visible la circulación de los vehículos en sentido opuesto al actual.

"Calle de Alcalá y el Fénix Español"
HAUSER Y MENET (Tarjeta postal)
(entre 1920 y 1925)
© Museo de Historia - memoriademadrid
Nº de inventario: 1991/1/412
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-014 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

La segunda tarjeta postal, de Ernesto Ramos, corresponde a un punto de vista de Alcalá desde la calle Sevilla. Podemos apreciar la antigua configuración de los edificios, siendo el de la izquierda el que había ocupado el Café de Fornos (Alcalá esquina Virgen de los Peligros).

"Calle de Alcalá desde la calle de Sevilla"
Ernesto RAMOS (Tarjeta postal)
(entre 1920 y 1925)
© Museo de Historia - memoriademadrid
Nº de inventario: 1990/9/205
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-014 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

En la actualidad, rompe la estética de la antigua postal el moderno edificio de la Unión y el Fénix (hoy hotel Petit Palace Alcalá Torre); mastodóntico rascacielos medianero a las Calatravas desde 1931.

© Google Maps
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-014 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Finalizamos la breve descripción de esta estampa del dibujante Raf, una más del Madrid pueblo, con un clásico del género chico. Diga usted si alguna vez no ha tarareado esta melodía al pasar por la emblemática calle.





Bibliografía
[1] PARDO BAZÁN, EMILIA. En tranvía : (cuentos dramáticos). (1899) Madrid [s.n.] Madrid Estab. Tip. de Idamor Moreno

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Mozo de cuerda por la calle de Alcalá", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-014 ESTAMPAS MAD
ISSN 2444-1325

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viernes, 4 de septiembre de 2015

Fototeca: El burro de la trapera. Madrid, hacia 1920


"Al arrancar la cómoda berlina,
allí á dos pasos, en la misma calle,
vería don Fulano, si no fuese
por la escarcha que empaña los cristales,
que en mitad del arroyo una trapera,
tiritando de frío, muerta de hambre,
revuelve con su gancho la inmundicia
en busca de guiñapos miserables.
Lleva tras sí un chiquillo
más lacio, más hambriento que su madre,
que, hundiendo en el montón sus manecitas,
busca también... ¿Qué busca? ¡Ni lo sabe!
Débiles son los dos, flacos, entecos,
no tienen fuerzas ni vigor, ni sangre,
y husmean en la tierra ansiosamente
lo que no quiere nadie."
Sinesio Delgado, 1896


Se desvanece en el tiempo el caballero que camina por la acera. Una niña, asombrada, nos observa. Inmóvil queda una trapera capturada por la cámara de Otto Wunderlich, y congelada en su faena. Inmóvil su burro, con su carga eterna, su hambre y su paciencia.


"[Madrid. El Rastro]. El burro de la trapera (con ella)"
Autor de la fotografía: Wunderlich, Otto (1886-1975)
(entre 1920 y 1922)
© mecd-FPH- Archivo WUNDERLICH
Nº de inventario: W-01281
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Es curiosa la fotografía, pues poco se veía a las traperas por el día. Tal parece que habían cambiado las costumbres en los madriles de los años veinte del siglo veinte.

Decía el romántico Mariano José de Larra en 1835:
Pero de entre todos los modos de vivir ¿qué me dice el lector de la trapera, que con un cesto en el brazo y un instrumento en la mano recorre a la madrugada, y aun más comúnmente de noche, las calles de la capital? Es preciso observarla atentamente. La trapera marcha sola y silenciosa; su paso es incierto como el vuelo de la mariposa; semejante también a la abeja, vuela de flor en flor (permítaseme llamar así á los portales de Madrid, siquiera por figura retórica, y en atención a que otros hacen peores figuras, que las debieran hacer mejores).

La trapera utilizaba, en aquellos tiempos decimonónicos, un gancho para atrapar despojos y echarlos en su cesto. Así lo hacía portal a portal como lo describe Fígaro, quien añade:

En una noche de luna el aspecto de la trapera es imponente: alargar el gancho, hacerlo guadaña, y al verla entrar y salir en los portales alternativamente, parece que viene á llamar á todas las puertas, precursora de la parca. Bajo este aspecto hace en las calles de Madrid los oficios mismos que la calavera en la celda del religioso; invita á la meditación, á la contemplación de la muerte, de que es viva imagen.

Triste y arriesgada labor para una mujer en las noches pendencieras de Madrid, más propensa a morir que a figurar la muerte.
No había edad para comenzar en el oficio, pues la retratada seguramente lo era desde la niñez y gracias al fotógrafo lo será por los siglos de los siglos.

De 1852 traemos la siguiente noticia, publicada en el periódico literario La Esperanza, para ilustrar un poco más el oficio de trapera:



Era muy frecuente en las columnas de la prensa que las traperas formasen parte de las crónicas diarias, principalmente en el siglo XIX. No siempre la noticia era como la aquí publicada, aunque sí hacían muchos hallazgos, y entre ellos algún bebé recién nacido. Pero abundaban las asesinadas; las atropelladas; las maltratadas; las cómplices de algún delincuente, y las deshonradas y engañadas.

Como en el caso de los mozos de cordel, la profesión de trapera (también hubo traperos, claro) va desapareciendo y del mismo modo las noticias sobre ellas. La más sonada del siglo XX fue el asesinato a palos de la trapera Macaria García Sobrerbiola, de cincuenta y siete años. El crimen fue cometido en el Puente de Vallecas el 5 de noviembre de 1934.


Se desvanece ahora la añeja trapera y su burro queda. Precioso asno que llega a nuestra literatura de la mano de Cervantes como “el Rucio”. Sin perder su condición de animal de carga -que lo era desde antiguo-, sube a lo más alto en las Reales Academias cargando en el lomo a Sancho y su panza.


"[Madrid. El Rastro]. El burro de la trapera"
Autor de la fotografía: Wunderlich, Otto (1886-1975)
(entre 1920 y 1922)
© mecd-FPH- Archivo WUNDERLICH
Nº de inventario: W-01282
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

¡Cuánto has trabajado! Penita da verte solo sobre la calle empedrada, junto a los sacos de vacíos tesoros que recogió tu ama y que serán su sustento en el Rastro, si se da bien la mañana.

Desde este siglo XXI te recordamos, y acariciando tu sacrificada testa susurramos:
Vive tranquilo, Platero. Yo te enterraré al pie del pino grande y redondo del huerto de la Piña, que a ti tanto te gusta. Estarás al lado de la vida alegre y serena. Los niños jugarán y coserán las niñas en sus sillitas bajas a tu lado. Sabrás los versos que la soledad me traiga. Oirás cantar a las muchachas cuando lavan en el naranjal y el ruido de la noria será gozo y frescura de tu paz eterna. Y, todo el año, los jilgueros, los chamarices y los verdones te pondrán, en la salud perenne de la copa, un breve techo de música entre tu sueño tranquilo y el infinito cielo de azul constante de Moguel.Juan Ramón Jiménez



Bibliografía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Fototeca: El burro de la trapera. Madrid, hacia 1920", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-010 FOTOTECA
ISSN 2444-1325


jueves, 3 de septiembre de 2015

Fototeca: Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917

Sumamos a la Fototeca HUM la triste realidad de todos los tiempos, retratada en este caso por el fotógrafo Otto Wunderlich entre 1917 y 1919. Gran calidad de imagen donde hasta la amarga expresión es evidente.

"Mozo de Cuerda (Schlafend) [Sueño]"
(entre 1917 y 1919)
Autor de la fotografía: Wunderlich, Otto (1886-1975)
© mecd-FPH- Archivo WUNDERLICH
Nº de inventario: W-00349

© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-009 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Al hombro la cuerda que nivela el equilibrio de la melopea. Pitillo exiguo adosado al hombre derrotado, agotado de cargar el peso ajeno e infortunio propio.

Encerada de sol y de sudores la parpusa, accesorio indispensable en el conjunto de andrajos que conforman su uniforme. Mozo de cuerda o de cordel anónimo que desde la juventud del XIX va transitando polvos, barros y empedrados. Descansa los huesos sobre el estaño y redime trago a trago el pecado de gastar un jornal en morapio.

De una bodega sale venerando aún a Dioniso, y busca en el adoquinado el apoyo necesario para la casi imposible verticalidad. Sin alma va de tanto trajinar, y sin alma queda inmortalizado en el vidrio gelatinado del fotógrafo Otto Wunderlich.

Mozo de cuerda o de cordel, apostado en las esquinas y en las plazas y plazuelas a la espera del cliente necesitado; después, el ajuste de precio: fórmula magistral de cálculo del volumen de los bultos por el peso y distancia a recorrer.

En el compendio de historias Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte (1815), se dice que merecían la misma confianza que los criados “sin amo fijo” (lo que hoy conocemos como asistentas del hogar). Los describe como gente honrada y de la que se podía fiar.

La primera noticia conocida, donde se menciona la sacrificada profesión de mula humana –dignificada con el título de “mozo”-, aparece en el Diario Noticioso del martes 31 de octubre de 1758, al referirse a un hurto:
El día 24 de este faltó, en la casa del Excelentísimo Marqués de Villafranca, un Vestido de Corte, que se compone de basquiña […] con falda, jubón, y casaca, todo de crespón negro, aforrado en tafetán sencillo del mismo color; estas alhajas las traía a casa de dicho Excelentísimo Señor, desde el Retiro, un Mozo de cordel, y las entregó á una muger que estaba en la escalera junto a la Portería de las criadas; la muger se fue con todo, y hasta ahora no ha aparecido; se da este aviso al Público, para que la persona á quien llegaran á vender dichas alhajas, ó supiere algo de ellas, se sirva dar su aviso á la Portería de las criadas de casa de dicho Excelentísimo Señor, donde darán algún agradecimiento.

En los años 30 del siglo XX otros medios de tracción –como el Taxi-, relegarán al mozo de cuerda a mozo de estación.

Finalizamos...

"Observando en la Iglesia á un mozo de cordel, que por darse golpes de pecho, se los daba en la barriga, dijo á un amigo que le acompañaba.

Con extraña devoción
golpes se da en la barriga,
porque su gran aflicción
á hacer sin duda le obliga
de las tripas corazón." [1]



Bibliografía

[1] SALAS, FRANCISCO GREGORIO, firma como F. G. S. Epigramas. (1788) Diario de Madrid. Nº. 278, pp. 1005-1006

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Fototeca: Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-009 FOTOTECA
ISSN 2444-1325