viernes, 8 de septiembre de 2017

La otra plaza de Chamberí y su origen

Por todos es conocida la Plaza de Chamberí del populoso distrito que le da nombre. Otrora llamada Plaza Vieja del primitivo barrio de Los Tejares, dependiente del Concejo de Fuencarral, no es la plaza de la que hablaremos, sino de la que hubo en el lugar antiguamente llamado “Altillo de Buenavista”.

PLANO DE MADRID
Marcelli - Wit (1622-1635)


La primera Plaza de Chamberí
En la saludable y gentil zona denominada “Valle de las Anorias”, en el siglo XVI levantará su Casa-palacio el Cardenal Gaspar de Quiroga, hombre poderoso que fuese arzobispo de Toledo e Inquisidor General del Reino, entre otros títulos.

El señorial edificio, rodeado de casas y huertas, estaba ubicado donde hoy se encuentra el Palacio de Buenavista, Cuartel General del Ejército de Tierra, lugar donde nace la primera Plaza de Chamberí.

PLANO DE TEXEIRA (1656)



Buenavista, palacio de recreo
A la llegada de Felipe II para instalar la Corte en Madrid, y en vista de la necesidad de alojamiento, el Cardenal donará su Casa-palacio al monarca, quien pronto la reformará y convertirá en cómoda y lujosa Casa de campo y recreo.

Mejorará sus accesos, que fueron dos, convergiendo estos en una amplia plaza -más un descampado-, que pudo llamarse en un principio "del Barquillo" y más tarde será denominada "de Buenavista".

El primer acceso partía de la calle del Barquillo y llevaba el nombre de calle de Buenavista de los Reyes. El segundo, utilizado frecuentemente por los reyes para ir y volver de El Pardo, fue llamado calle de los Reyes. De este camino hoy sólo queda un trozo que conocemos como calle del conde de Xiquena.

Felipe II se lo cederá a la Emperatriz María de Austria, quien en compañía de su hija Margarita, residirá y hará suyo el suntuoso palacio. Y allí mismo será donde Margarita dé calabazas al rey para consagrar su vida a Dios. Y en aquella plaza se congregará medio Madrid para ver partir a la Infanta hacia el Convento de las Descalzas Reales. Para entonces la plaza se denominaba “de la Emperatriz”.

Juan de Borja comprará casas y terrenos colindantes a petición de la Emperatriz, pero en propiedad para si mismo. Más tarde Felipe III se hará con todas esas propiedades y llamará al palacio “mi Casa de Campo”. La Emperatriz había ingresado en las Descalzas Reales en 1599, pero no como religiosa, y allí falecerá en 1603.

Cuando la Corte se traslada a Valladolid, Felipe III se instalará en este palacio durante sus estancias en Madrid; mas en 1609 lo cederá a Diego de Silva y Mendoza, quien irá comprando todas las casas y huertas lindantes, incluida la famosa huerta de Juan Fernández.



En 1744, después de un largo litigio, los Silva perderán la propiedad del palacio de Buenavista, pasando una parte por sentencia judicial a la Real Congregación de San Ignacio de Loyola.


La Manzana 277
En estos tiempos la plaza o plazuela, antes de Buenavista y de la Emperatriz, comenzará a conocerse como “de Chamberí”. Así queda reflejado en la Planimetría de Madrid, mandada a hacer por Fernando VI, hijo de Felipe V y María Luisa Gabriela de Saboya (“la saboyana”).








Y aquí es donde queremos llegar, porque ésta fue la primera plaza de Chamberí, antes incluso de bautizar al populoso barrio con ese nombre, que lo tenía en la voz popular como homenaje a la regia boda de Felipe con “la saboyana”, reina consorte a quien tanto gustaba aquel paraje madrileño en recuerdo de la antigua capital de Saboya.

Como veremos más adelante, el palacio cambiará de propietarios y la plaza de nombre; pero en este fragmento del plano de Tardieu y Dubuisson, del año 1790, queda bien claro el nombre de Chamberí muy a pesar de la construcción del nuevo palacio, que había comenzado en 1777.





En el año de 1800 también aparece, exactamente en la referida Manzana 277. En este caso se trata de la lámina 38 del Plano de la Villa y Corte de Madrid de Martínez de la Torre y Asensio.





No hay Regimiento que valga
Habiendo fallecido doña María Luisa en 1714, y conociendo la primera referencia escrita del nombre Chamberí en el Diario Noticioso Universal de 6 de febrero de 1760, es justo descartar de una vez por todas la versión que asocia el nombre del distrito al Regimiento francés de Chambéry, apostado en la zona durante la guerra de independencia.

Como vemos en el aviso de 1760, lo denominaban “altos de Chamberì”, y también “Paseo” o “Camino” en otros avisos y noticias.

DIARIO DE MADRID Nº. 60 (1803)

Corresponde citar un hecho histórico y anecdótico, debido a la actitud de unos chamberileros que el 28 de agosto de 1836 colocaron en la pared de la casa de las columnas, ubicada en la plaza ya conocida como de Chamberí, una tabla de madera con letras de plomo en la que podía leerse:

“PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN DEL CHAMBERÍ”

A continuación dieron vivas a la Constitución de 1812, a la reina gobernadora y a la jovencísima reina Isabel II. El alcalde se enfadó mucho e increpó a los autores para que retirasen la lápida, alegando que Chamberí no era pueblo y por tanto no podía tener lápida en la plaza. Al día siguiente, un nutrido grupo de vecinos acompañados por guardias y milicianos nacionales volvieron a ponerla en la plaza dando vívas otra vez.

En esos tiempos Chamberí era conocido como “el arrabal de las afueras de la Puerta de Santa Bárbara” y exactamente en el año 1837 aparecerá por primera vez la denominación de “Nueva población de Chamberí” como reclamo para el desarrollo y fomento de este lugar.

En 1847 se anunciaba que, una vez acordado y resuelto por el Gobierno de S. M. el ensanche de la capital, quedaba incluido en su recinto el denominado “barrio” de Chamberí.

Dicho esto, y con pruebas más que suficientes, queda ratificado que las tropas francesas nada tienen que ver con este distrito tan madrileño.


Otros nombres para la plaza
Como el palacio de Buenavista pasó por otras manos antes de convertirse en Ministerio de Guerra, el nombre de la plaza irá cambiando en función del nuevo propietario. Así, en 1753 se llamará “del marqués de la Ensenada”.

PLANO DE NICOLÁS CHALMANDIER (1761)


En 1759 pasará a ser propiedad de la mismísima Isabel de Farnesio, quien le devolverá el nombre de  Chamberí.

PLANO DE ESPINOSA DE LOS MONTEROS (1769)


Se llamará “del duque de Alba” cuando éste se haga con todas las posesiones, incluidas las que quedaban en la esquina de Barquillo con Alcalá, propiedad de la Congregación de San Ignacio de Loyola. El tal duque, duodécimo de su linaje y llamado Fernando de Silva Álvarez de Toledo, hará varias obras de reforma que cambiarán la fisonomía del terreno.

Como nota de interés diremos que por la propiedad pasaba el viaje de agua del Abroñigal, propiedad de la Villa. Con las reformas ordenadas por Carlos III se modificará y construirá el arca de agua, desapareciendo así las aguas que corrían por Alcalá y las humedades del muro de cierre de la posesión.

En 1770 fallecerá en Buenavista su primogénito, quedando como heredera única y universal su nieta María del Pilar Teresa Cayetana de Silva, la entonces “duquesita” de Huéscar, quien contraerá matrimonio con José María Álvarez de Toledo, XI marqués de Villafranca.
En la mañana del 15 de enero (de 1775) salió de la casa de sus mayores en la calle Real del Barquillo, esquina a la de Buenavista de los Reyes, la Duquesita Cayetana, capullo en flor de doce primaveras triunfales, enmarcando su hermosura ingenua de promesa de mujer en la fastuosidad riquísima de sus galas nupciales.” [1]

Con ella desaparecerá la antigua Casa-palacio de Buenavista y la plaza que llevó por nombre el de Chamberí.

PLANO GEOMÉTRICO DE MADRID
Tomás López (1785)


Y hasta aquí llega nuestro relato. El palacio de Buenavista tendrá otros propietarios, pero esa es otra historia tan curiosa y fascinante como la que acabamos de contar. De momento hemos puesto en su sitio algunos detalles históricos para alejarlos de las ambigüedades.

Muchas gracias por vuestra atención.



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Bonmatí De Codecido, Francisco. “La Duquesa Cayetana de Alba: Maja y musa de D. Francisco de Goya”. Ediciones Cumbre. Madrid 1940

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "La otra plaza de Chamberí y su origen", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2017 Eduardo Valero García - HUM 017-001 CHAMBERÍ
Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325


sábado, 5 de agosto de 2017

Huelga de Guardias de Seguridad. Madrid, 5 de agosto de 1917

El 5 de agosto de 1917 los guardias del Cuerpo de Seguridad se declaraban en huelga. La protesta era más que justificada teniendo en cuenta la arriesgada labor que desempeñaban en consonancia con el sueldo que percibían.

De acuerdo con la categoría, los haberes de un miembro de este Cuerpo oscilaban entre las 83 y las 103 pesetas mensuales. Así, un aspirante cobraba 83 pesetas y 75 céntimos; un guardia de segunda 93,75 y un guardia de primera 103 pesetas. A estos salarios había que restar 1,75 pesetas mensuales correspondientes al uniforme; porque el guardia tenía que hacer frente a este gasto, además de los derivados del calzado y otras prendas.

"Guardias de Seguridad ante el Palacio Real de Madrid (colección particular)"
Una historia de la Policía Nacional - José Eugenio Fernández Barallobre

A mediados de julio habían presentado una instancia solicitando, además de la supresión de la categoría de aspirante, un sueldo mínimo inicial de 1.500 pesetas anuales y las siguientes cifras para ascensos posteriores: a guardia de primera, 1.750; a cabo, 2000; a sargento, 2.500; a brigada, 2.750, y a suboficial, 3.000. También pedían una jubilación con arreglo a la última categoría; haberes pasivos para viudas e hijos de miembros del Cuerpo; 48 horas libres cada mes y 15 días de vacaciones pagadas, entre otras cuestiones. Si esto solicitaban es porque carecían de ello.

En vista de la respuesta recibida, que no fue otra que expulsión de siete miembros, el traslado de otros tantos fuera de Madrid, y algunas mejoras que en nada se acercaban a lo solicitado, los promotores de la huelga instaron al Cuerpo a no desarrollar su noble actividad el día 5 de agosto, que fue domingo.

En definitiva, se trataba de una protesta pasiva que comenzaba en el cambio de relevo de las nueve de la mañana, pero que el Gobierno interpretó como posible inicio de disturbios.

El principal conato se desarrolló en las Comisarías del Hospicio y Universidad, donde la huelga fue general; en los distritos de Latina y Chamberí hubo resistencia parcial, lo mismo que en las Comisarías de Inclusa y Palacio.

La rápida actuación del inspector de la Dirección general de Seguridad, Sr. Blanco, acompañado por un grupo de la Guardia Civil montada, puso fin al conflicto. Miembros de la Benemérita desarrollaron el trabajo en las Comisarías insurgentes.

Afortunadamente no hubo ningún tipo de disturbios que afectasen a la seguridad y paz del pueblo madrileño, que ya tenía bastante con las protestas y huelgas que se venían sucediendo desde el comienzo del año. Y otra más gorda tuvieron que soportar en aquel mes de agosto caluroso de hace cien años.
NOTA:
En 1917, y desde 1914, los Guardias de Seguridad utilizaban uniforme de verano con casco blanco similar al utilizado por los Guardias Urbanos.
Don José Eugenio Fernández Barallobre, indica al respecto: "Se trata este nuevo modelo de una prenda concebida para el uniforme de verano, también de nuevo corte, sin cimera y, en algunos casos, ni escudo en la parte frontal, teniendo de fieltro solamente la visera y el reborde; su peso es mucho menor al ser de tela engomada e ir desprovisto de cimera. Va recubierto con una funda blanca, similar a la de las gorras del uniforme de verano; a su alrededor lleva una tira también blanca acharolada; el casco está dotado de respiradores y a cada usuario se le hace entrega de dos fundas blancas junto con la nueva prenda."[1]

Las siguientes fotografías, de Alfonso y Marín para Mundo Gráfico, nos muestran cómo era el uniforme de los Guardias de Seguridad, siempre presentes en todos los disturbios ciudadanos.

© Archivo HUM - Fotografía de Alfonso, 1916
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-002 EFEMERIDES 1917
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325


© Archivo HUM - Fotografía de Marín, 1917
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-002 EFEMERIDES 1917
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Tanto los miembros de a pie como los montados utilizaban el mismo uniforme con el consabido casco de fieltro y tela engomada.

© Archivo HUM - Fotografía de Marín, 1917
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-002 EFEMERIDES 1917
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Y así llegamos al final de una de tantas efemérides del Madrid de hace cien años. Agosto fue un mes complicado para la villa y corte; también para otras provincias españolas, y mucho más para el Gobierno.



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Fernández Barallobre, José E. (2016) "El Casco de fieltro inglés", en http://cnpjefb.blogspot.com.es/2016/04/el-casco-de-fieltro-ingles.html


En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "El día que nació Gloria Fuertes. Madrid, 28 de julio de 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

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© 2017 Eduardo Valero García - HUM 017-002 EFEMERIDES 1917
Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325


viernes, 28 de julio de 2017

El día que nació Gloria Fuertes. Madrid, 28 de julio de 1917

El sábado 28 de julio de 1917 nacía Gloria Fuertes en la calle de la Espada, 17, del barrio de Lavapiés. Fue un día despejado y luminoso en Madrid. Lorenzo se mostró durante 13 horas; condescendiente primero, y calentando ferozmente después, hasta alcanzar los 34,2º.


http://www.gloriafuertes.org/


Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.


El día que nació Gloria no había reyes en la villa y corte; la regia familia había llegado a Santander desde San Sebastián. La flor y nata madrileña también huía de "la sartén" que era Madrid en verano; unos a los balnearios españoles y europeos; otros a Villalba o Cercedilla, y los más castizos a La Castellana a tomar el fresco.

La Gran Guerra continuaba su actividad funesta con cruentos ataques por parte de la aviación alemana. Un día sí, y otro también, las noticias que llegaban no auguraban un pronto final al conflicto. El Ejército de Estados Unidos estaba llegando a París para luchar con los aliados.



Gloria no se enterará de la suspensión de la censura gubernativa que venía afectando a la Prensa, hecho que ocurrirá un día después de su nacimiento. Dos días antes, el 26, el presidente de la Asociación de la Prensa, don Miguel Moya, y otros miembros de la Comisión gestora contra los excesos de la previa censura, presentaban una carta al presidente del Consejo de Ministros, Sr. Eduardo Dato Iradier.
«Al Gobierno:
Los directores de los periódicos de Madrid se ven obligados a elevar enérgica protesta ante el Gobierno por el ejercicio de la previa censura.
Es ésta arbitraria e inicua. Establece excepciones del rigor y crea privilegios odiosos.
Ni procede con unidad de criterio, ni deja de cometer a diario atentados intolerables contra la lógica y contra la razón.
Tacha en unos periódicos lo que en otros ha consentido; estima hoy ilícito lo que ayer quedó a salvo de su repulsa.
Más que en principios rigurosos de conducta, parece fundada en las veleidades del humor de los censores.
Protestamos contra la forma de su ejercicio y no podemos dejar sin protesta tan abominable régimen de excepción.
E1 Gobierno ha impuesto a los periódicos el sacrificio de la verdad. La censura pone careta a todas las realidades de la política, de la economía social, del derecho público, que por tan honda crisis pasan en los presentes momentos, para que el disfraz las encubra y la opinión pública las ignore. […]
No podemos guardar silencio ante tan execrable abuso de facultades gubernativas, para que nadie tenga derecho en el porvenir a interpretarlo como un asentimiento complaciente.
Si nuestra condición de amantes del país y de individuos de un Estado regido constitucionalmente llega a hacerse incompatible, por la obstinada y ciega terquedad del Gobierno, con el abusivo régimen de prevención puesto en práctica, nos veremos forzados a salir del camino del ruego desatendido y de la protesta estéril, para responder al agravio en términos vindicadores que nos pongan a cubierto de insoportables situaciones indecorosas, como periodistas de un país que se dice organizado democráticamente. »

Firmaban en Madrid, a 25 de julio de 1917:
Torcuato Luca de Tena (ABC), José Rocamora (Heraldo de Madrid), Luis Antón de Olmet (El Parlamentario), Ricardo Gasset (El Imparcial), Roberto Castrovido (El País), F. Gómez Hidalgo (El Día), Eduardo Rosón (El Liberal), Rafael Ginard de la Rosa (España Nueva), José Medina (El Debate), Joaquín Aznar (La Mañana), Leopoldo Romeo (La Correspondencia de España), M. Delgado Barrete (La Acción), Daniel López (Diario Universal), S. Cánovas Cervantes (La Tribuna), Augusto Vivero (El Mundo), Miguel Fernández (El Correo Español), Daniel Anguiano (El Socialista).»

La crítica política sobre el asunto de la censura previa llegaba de la mano de Sileno en portada del Heraldo de Madrid del día 29.



El día 25 había ardido el laboratorio de análisis químicos de la Facultad de Farmacia. Pocos día antes ocurría lo mismo en el de la Facultad de Medicina de Zaragoza; en ambos se perdió material científico de gran valor.



Y si Gloria hubiese sabido leer al nacer –que niña precoz fue pero no tanto-, sus ojitos chispeantes hubieran topado con el retrato de Ramón, Ramón Gómez de la Serna, en portada del Heraldo de Madrid de aquel día 28 del julio caluroso de hace cien años.




Desde hacía poco los tranvías circulaban también en horario nocturno. El día 27 se estudiaba dar servicio hasta las tres y media de la madrugada a la línea del barrio de Salamanca.

Los espectáculos de esa noche fueron variopintos y alegres, como si el pueblo festejase de manera premonitoria la gran trayectoria de la novel vecina.

En el Teatro Romea actuaron La Cibeles y Luis Esteso.



En los Jardines del Buen Retiro hubo conciertos, comedias y reestrenos.

En el Magic-Park actuó “La Argentinita” y “La niña de los besos”.

El Circo Wood de la calle de Atocha continuaba con sus espectáculos circenses: domadores, acróbatas, payasos, funambulistas y el “mono hombre”, entre otras dudosas atracciones.

Cine de verano en el Recreo Cinema X de la Plaza de Santa Bárbara, amenizado por la Banda del regimiento de León y la municipal.

En el Royalty y Cinema España teatro cómico y variedades, con obras por episodios.

Esa mañana del 28 ya estaba en los kioscos de la Prensa el número 187 de la revista La Esfera, recién salida de las rotativas.




Y si Gloria hoy estuviese viva escribiría un poema más, no para la infancia ni los adultos, sino para la España inmadura; porque el día de su nacimiento la cuestión catalanista era similar a la actual. El día 21 se habían declarado en rebeldía Ayuntamiento, alcalde y Diputación de Barcelona.

En Valencia y Santiago de Compostela la situación era muy delicada debido a la huelga tranviaria y ferroviaria. Poco después, sin haber llegado Gloria a cumplir un mes de vida, misma situación se vivirá en la villa y corte.

En un Madrid donde la mortalidad infantil era alarmante, Gloria fue un bebe afortunado. Justamente el día de su natalicio se continuaba discutiendo en pleno del Ayuntamiento la constitución de una Junta especial de inspección de viviendas. Según indicaban, el índice de mortalidad iba asociado a la falta de higiene, principalmente en las llamadas “casas de corredor” o corralas.



Y es el caso –que comentamos como curiosidad–, de una niña llamada Gloria Fuertes, que vivía en la calle de la Princesa, 71, fallecida a la edad de cinco añitos el 1 de febrero de 1911.


Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.


Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.


Poco más vamos a contar de lo acontecido aquel día y los previos y posteriores. Extenso resultaría este relato si enumeramos los sucesos cotidianos del villorrio matritense; más curiosos que relevantes, pero dignos de un capítulo aparte. Situaciones anecdóticas, unas graciosas, otras penosas, que hicieron el día a día de nuestros antepasados.

Así resumió Gloria los suyos en esta autobiografía:

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.




Y así acabamos tan breves efemérides que quieren ser homenaje a Gloria y ese Madrid protagonista de su nacimiento y una vida entera. El 27 de noviembre de 1998 se marchó al cielo madrileño; desde allí nos mira y recita, con gracia, con chulería, con esa voz inconfundible que es eco de nuestra infancia.


28 de julio de 2017
Centenario del nacimiento de
Gloria Fuertes


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "El día que nació Gloria Fuertes. Madrid, 28 de julio de 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


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Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

domingo, 23 de julio de 2017

Un "chico" de horchata de Madrid a la salud de Gedeón

Recuperamos del mítico blog Los jueves de Gedeón este artículo sobre la horchata de chufa que recibió el reconocimiento del Consejo Regulador Denominación de Origen Horchata de Chufa en el año 2010. (http://www.chufadevalencia.org/)



Como autor de aquel blog, estoy trasladando los artículos -que son pocos- a Historia Urbana de Madrid. La explicación sobre quién era Gedeón, personaje que dará nombre al semanario satírico, y algunos otros detalles, los encontrarán AQUÍ

En Los jueves de Gedeón, el propio personaje narra las historias en diálogo con el lector. Así comienza "Un chico de horchata ¡hay que ver lo rica que está!" (Título original del artículo publicado en 2010)


GEDEÓN:
-Sin ser intención ofender al valenciano, en cuya tierra nació la horchata de chufa, dista mucho de tener el buen gusto que en Madrid.
Algunos afirman que es por el agua del Lozoya, otros, más golosos, que es por el azúcar.
¡Misterio!
El paladar de este humilde servidor confirma la opinión del pueblo: "la horchata de chufas en ninguna parte es mejor que en Madrid".


El siguiente relato de 1896, publicado en la revista Madrid Cómico, da cuenta de la costumbre decimonónica de ir a la horchatería a comprar un "chico" de horchata y degustarlo en casa las noches de estío.


Madrid Cómico 1896

En su tiempo era el refresco por excelencia de las clases bajas, luego se iría integrando en la alta sociedad... que también pasan calor y necesitan aliviar el estío.

La horchata es un líquido humilde que nace en un mortero, vive en una garrafa y muere, por regla general, en el estómago de un señor gordo y sudoroso.
De las bebidas frías, la 'horchata helá' es la más simpática, la más económica, y la que reúne al pueblo en busca de ese banal placer de saciar la sed y refrescar el organismo.

En el 'Correo de las Damas, periódico de modas, amena literatura, música, teatro, etc', del 28 de mayo de 1835 se habla de la costumbre de peregrinar por las tabernas y fondas de entonces, destacando como mejor elección la "Chufería", que así llamaba a las horchaterías de horchata de chufa.




Allí que va la pizpireta modistilla con su novio; el oficinista y el albañil; el niño que dispone de unos céntimos y los señores orondos que pierden la vista contemplando a la horchatera.


Porque si algo tienen los puestos de horchata -independientemente de su humilde decoración- es que te sirve una camarera; que si la horchata está buena, la horchatera lo está aún más.

"Jóvenes horchateras,
cuidado con los chicos calavera"

Tal era la belleza de las jóvenes horchateras, que preocupaba a las señoras casadas ese abuso casi alarmante que de la horchata hacían sus maridos.


"-¿Qué quieren, señores, agua de sebada, horchata de chufas, serbesa u limón?-", recitaban los labios carmesí de la joven y rubia horchatera, con un gracejo de é abierta en la pronunciación.


Verla venir, con su ondulante contoneo resultaba placentero. Verla marchar, y volver luego con la horchata y los labrados barquillos, era subir al cielo. Por fortuna los calores de aquellas escenas se mitigaban al primer trago de la fría horchata.




Había una horchatera, de nombre 'Paquita', que todos los veranos animaba la clientela de la horchatería de la calle del Príncipe. Con su trajecito de percal impecablemente planchado y su delantal blanco como la nieve, Paquita llenaba aquel local de admiradores, y a todos regalaba la misma simpatía.  Tal era su salero, que cada noche se llevaba más de cinco duros de propina.

Estas horchaterías, cuya arquitectura se resume a un cajón, tres garrafas, un botijo, vasos y un par de bancos, son los continuadores de aquellos de agua o Aguaduchos que se establecieron en el Paseo del Prado y el de Recoletos. Lugar de encuentro al caer la tarde para aventuras amorosas, donde el 'pimpollo' juraba amor eterno bajo la tenue luz de un farolillo, y otros y otras eran más osados.


NOTA: 
Aguaduchos: Instalación veraniega, el aguaducho era una especie de armatoste, entre aparador y anaquelería, con un mostrador de cinc y farol de aceite o de vela. Vivió y reinó en el Prado, en los andenes del Botánico, pasando Neptuno, y en la parte izquierda de Recoletos. Lo regentaba siempre una buena moza  medio barriobajera, y en él se despachaba anisao y refrescos del tiempo (naranjada o zarzaparrilla), sin caer nunca en la tentación de aplicar el hielo. (más referencias)


Volvemos a la horchata. Tan buena es la horchata de mis tiempos, que hasta en los piropos era de calidad:



Tampoco podía faltar en las sátiras políticas... ¡faltaría más!




Y en los deportes mucho menos. ¡Había un equipo llamado HORCHATA FOOTBALL CLUB!

A principios del Siglo XX, existían en Madrid unos trescientos puestos de horchata, además de los infinitos vendedores ambulantes, también llamados 'horchateros'.


Estos se paseaban por las calles cargando sus garrafas de horchata fría, y la pregonaban al grito de "HORCHATA HELÁ... HORCHATEROOO".
A diferencia de los que tienen negocio en la Villa y Corte, estos vienen de Valencia y Alicante a comienzos del verano y se marchan en Agosto, para volver luego en Octubre y dedicarse exclusivamente al esterado.
En Noviembre regresan a sus tierras... y así todos los años.

Lo curioso de esta profesión es que tanto los horchateros ambulantes como los que disponen de local, una vez finalizado el verano, se dedican al negocio de las esteras, las máscaras de Carnaval y la explotación de las palmas el Domingo de Ramos.

Como tantas cosas de esta vida, la horchatería y la buena horchata  comenzaron a transitar hacia el recuerdo en los años 30.

Las cervezas, el limón helado y las naranjadas; los granizados de frutas; la sangría; el ponche a la romana; los 'juleps'; el 'clavet-clup' madrileño; los espumosos, y diversas mezclas que se preparan en los bares, fueron desplazando poco a poco a la horchatería.

Las hubo, y muy buenas, en la Puerta del Sol, la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo; luego llegarían los modernos bares... pero eso ya es otra historia.




LA HORCHATERA (Madrigal refrescante) Manuel Soriano, 1925


Algunos textos de periódicos y revistas


Fr. Gerundio, Pág. 300 - 4 de septiembre de 1838


Fr. Gerundio, Pág. 172 - 6 de julio de 1841


Museo de las Familias, Pág. 21 - 25 de abril de 1845


Museo de las Familias, pág. 274 - 25 de diciembre de 1848


La Ilustración Artística, pág. 490 Nº 1.439 - 26 de julio de 1909


Muchas Gracias - 8 de agosto de 1925



La horchata medicinal
En los libros de farmacia del Siglo XVI no se hace mención a este medicamento, por tanto se deduce que puede ser de finales del Siglo XVII. El 19 de marzo de 1835 aparece, en el BOLETIN, de Cirugía, Medicina y Farmacia, el cuadro inferior  donde se aprecian las distintas cantidades que aplicaban diversos especialistas en la materia. También se hace referencia al modo de preparar esta horchata medicinal.


Pincha sobre la imagen para ver el Boletín de 1835


Al parecer, por la gran cantidad de publicaciones existentes en la BNE, el modo de prepara este jarabe era motivo de extensos volúmenes con explicaciones que rozaban la alquimia. A continuación un ejemplo.


Una receta del año 1861
Como notarán los lectores, en esta receta la chufa se ve tanto como a un diputado en el Congreso.
Este es uno de los motivos por los que se diferenció a la Chufería de la Horchatería.




Aquí un ejemplo: Francisco Fortuny, especialista en Horchata triple de almendras.



Nota del autor:
Así acababa el artículo y no queremos añadir nada más para que no pierda su esencia, aunque sobre la horchata podríamos estar largo y tendido hablando... y bebiendo.


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Heraldo de Madrid XXVIII (9.722) 15071917, p. 3

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Un "chico" de horchata de Madrid a la salud de Gedeón", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

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